“Fantástico Sr. Fox” (2009): pequeña joya stop motion

El stop motion es una técnica de animación que consiste en aparentar el movimiento de objetos estáticos capturando fotografías. En general, se denominan animaciones de stop motion a las que no entran en la categoría de dibujo animado, es decir, las que no fueron dibujadas ni pintadas, sino que fueron creadas tomando imágenes de la realidad.

Utilizando esta técnica, tan laboriosa como artesana, Wes Anderson adapta para el cine una historia basada en el libro infantil homónimo escrito en 1970 por Roald Dahl. El resultado, lejos de ser un producto dirigido a los más pequeños, es un largometraje  para adultos con el buen sabor del mejor cine independiente.

Anderson, un cineasta acostumbrado a controlar de manera obsesiva todos los aspectos de sus películas, puede haber encontrado en la animación su medio de expresión ideal. El guionista, productor y director de Los Tenembauns, una familia de genios (2002), The Life Aquatic (2005) y Viaje a Darjeeling (2008), da lo mejor de si mismo cuando es el responsable absoluto del proyecto que tiene entre manos y puede darle ese toque indie tan característico en su cine. LEER MÁS

“Otros días vendrán” (2005): siempre sale el sol

En el año 2002, Eduard Cortés debutó como director en la pantalla grande con La vida de nadie, una historia basada en hechos reales armada sobre un impecable guión del propio Cortés y Piti Español (también debutante en esa ocasión, tras una sólida trayectoria en televisión). La vida de nadie cosechó críticas muy favorables y la nominación a los Goya para dos de sus  protagonistas, Adriana Ozores (mejor actriz principal) y Marta Etura (mejor actriz revelación), así como para Eduard Cortés como mejor director novel. El largometraje narraba la historia de Emilio Barrero, (excelente José Coronado), un exitoso ejecutivo con una vida aparentemente idílica que en realidad no es más que una enorme mentira, una gran fantasía que Emilio mantiene viva durante años y que acaba estallándole en la cara de una manera trágica.

 Otros días vendrán demuestra que el talento de Cortés como cienasta no es flor de un día y que el gran resultado de su primera película no fue casualidad. El director vuelve a basarse en una historia real para construir (de nuevo junto a Piti Español) un sólido guión, incluso superior al de su primera película en cuanto a la complejidad y profundidad de su trama. LEER MÁS

Cine y solo cine…en principio

¿Una entrada cada tres meses? Joder, así no hay manera de mantener un blog en condiciones. Por eso he decidido retomar el tema con la sana intención de trabajármelo un poquito más, al tiempo que he aprovechado para cambiar el diseño y, por ultimo, centrar la temática del blog en  el mundo del cine.

Espero que os resulte interesante y que genere vuestros comentarios.

Un saludo.

“La Red Social” (2010): una red que no atrapa

Una vez entregados los Óscar de este año, toca comentar una de las películas favoritas a estos galardones (ocho nominaciones, entre ellas a la mejor película) y que, finalmente, supuso una de la mayores decepciones de la gala, al conseguir sólo tres estatuillas (mejor edición, guión adaptado y banda sonora). Cabe preguntarse si este pobre resultado fue justo o no.

La última película de David Fincher (El club de la lucha, Zodiac, Seven) narra los inicios de la red social Facebook, sitio web que ha atrapado ya a más de 500 millones de usuarios en todo el mundo y que ha sido pionero en una nueva forma de interrelacionarse a nivel global. El éxito de Facebook ha convertido a su creador, Mark Zuckerberg (interpretado por Jesse Eisenberg), en multimillonario. Y ahí está la trama de la película: ¿cómo se reparte el suculento pastel que suponen los millonarios beneficios de esta empresa?

Las disputas legales entre los posibles padres del invento conforman la columna vertebral de un argumento que no acaba de cuajar. El guión es atropellado, falto de emoción, profundidad  y, en ocasiones, la película llega a aburrir. Antes de que algún fan incondicional de David Fincher contrate a un sicario para que me ajusticie, quiero aclarar que la culpa de esta falta de pegada no es de su director, en absoluto.

Fincher nos presenta un ejercicio cinematográfico al alcance de muy pocos directores: el montaje es exquisito, la ambientación musical es impecable y la estética es refinada. Pero es ahí donde radica el problema de este largometraje: detrás de esa estética lujosa y de esa perfección formal no hay nada o, al menos, nada del otro mundo. Tanto es así, que si este guión hubiese caído en manos de un director de inferior calidad y menor competencia, estaríamos hablando de un auténtico bodrio de difícil digestión. LEER MÁS

Cine quinqui: písale, Torete, que es “robao”…

Seats 124 a todo gas por las calles de Barcelona, heroína, tirones de bolsos, robos de coches, pantalones de pata de elefante, rumbas y policías de guantazo fácil y nula paciencia. Estos ingredientes, entre otros, configuran uno de los fenómenos cinematográficos más especiales y recordados del cine español postfranquista: el cine quinqui.

Este género tiene su principal exponente en la trilogía de Perros Callejeros (Perros Callejeros, Perros Callejeros 2: busca y captura, Perros Callejeros III: los últimos golpes del Torete), cuya acción tiene lugar en Barcelona y su zona metropolitana (Badalona, L’Hospitalet y El Prat, principalmente) a finales de los años setenta y principios de los ochenta.

Estos largometrajes son el reflejo de un periodo convulso en nuestra historia reciente, producto de una democracia que no acababa de asentarse y de una grave crisis económica que llevaba a multitud de jóvenes a vivir en la marginación más absoluta, marcada por la delincuencia y el consumo de drogas. Estos jóvenes y sus familias vivían en barrios de la periferia de Barcelona, como el de Pomar (Badalona) o La Mina (Sant Adrià del Besós), zonas habitadas principalmente por familias de raza gitana e inmigrantes, colectivos duramente golpeados por el paro y la miseria. En este entorno tan propicio surgieron unos grupos de adolescentes que hicieron de la delincuencia su modo de vida, la manera de pasar el rato en una sociedad que les había dejado fuera. Lee el resto de esta entrada

“127 horas” (2010): nunca salgas de casa sin decir a dónde vas

No salgas nunca de casa sin decir a dónde vas. O, al menos, deja una nota en la nevera. Eso, o te puede ocurrir como al protagonista de 127 horas, Aaron Ralston, un joven ingeniero aficionado a los deportes de aventura, que a punto está de no regresar a casa nunca más.

La película, dirigida por el oscarizado Danny Boyle (Trainspotting, Slumdog Millonaire), está basada en la traumática experiencia de Ralston, el cual sufre un accidente en un cañón próximo a la ciudad de Utah y queda atrapado durante las 127 horas a las que se refiere el título. Durante ese tiempo, Aaron pone a prueba todos sus recursos para intentar liberarse de la roca que aprisiona su brazo derecho, con la única ayuda del escaso material que transporta en su mochila y la compañía de una videocámara, testigo de esas angustiosas horas.

James Franco (Spider-Man I y II, Mi nombre es Harvey Milk) es el protagonista absoluto del largometraje y logra una interpretación por la que ha sido justamente nominado a los ÓscarGlobos de Oro y BAFTA. Y es que, ciertamente, la interpretación de Franco es lo mejor de la película, lo más brillante. Es de esperar que en los próximos años escuchemos hablar mucho de este joven actor y que disponga de otras oportunidades para conseguir los citados premios. Talento tiene para ello. LEER MÁS

“Cisne Negro” (2010): oscura belleza

Existen algunas películas que tienen la extraordinaria cualidad de desarmar al espectador, de penetrar en su interior de manera directa, como un disparo, produciendo una sensación de fragilidad y desasosiego, mezcla de placer e inquietud. Esto es lo que pasa con Cisne Negro, un relato oscuro, asfixiante, demoledor y extraordinariamente bello, que estremece al que lo presencia.

El largometraje de Darren Aronofsky (Réquiem por un sueño, El luchador) narra la historia de Nina Sayers (Natalie Portman),  una veterana bailarina que es escogida para ser la protagonista principal de El Lago de los Cisnes, lo que supone el reto más importante de su carrera. En la preparación del papel, Nina llevará hasta el límite su perfeccionismo, focalizando sus  obsesiones en una nueva compañera llegada a la compañía, Lily (Mila Kunis). Ésta supondrá para Nina la vía de escape a su asfixiante existencia, controlada en todo momento por su castrante madre, interpretada por Barbara Hershey (Hannah y sus hermanas, Elegidos para la gloria), una ex bailarina que pretende conseguir a través de  su hija los éxitos que a ella se le negaron.

Nina, cuya vida hasta el momento se ha desarrollado dentro del recato y la disciplina más brutal, se ve inmersa en un proceso de autodestrucción a medida que prepara el doble papel de Cisne Blanco/Cisne Negro, reflejo de su propia esquizofrenia. Es entonces cuando se produce la fractura en la mente de la bailarina, aflorando peligrosamente los problemas psíquicos de la protagonista, su lado más oscuro. LEER MÁS

El bilingüismo en el cine es posible

Una de las cosas positivas que tiene viajar, y conocer otros países y culturas, es que nos permite relativizar situaciones que en nuestro entorno se nos presentan como insalvables.
Para alguno de los catalanes que somos aficionados al cine, y que, además, asumimos nuestro bilingüismo de una manera natural, nos puede parecer que las soluciones que nuestros gobernantes dan a la implantación del catalán en la industria del cine no son muy efectivas.

En primer lugar, está claro que obligar por ley a que determinado numero de salas proyecten películas dobladas al catalán no parece una buena opción. Esto es así porque se trata de una solución cara y poco rentable, ya que requiere invertir en un proceso de doblaje que conlleva unos gastos que no se recuperarán en taquilla por un motivo claro: los catalanes no vamos a ver películas dobladas al catalán. Al menos, no en el número suficiente para que esta opción sea rentable. LEER MÁS

“Los viajes de Gulliver” (2010): cine liliputiense

Hay algo en el debut de Rob Letterman como director de actores de carne y hueso, después de las notables películas de animación Monstruos contra alienígenas (2009) y El Espantatiburones (2004), que no acaba de cuadrar: si se trata de una película dirigida al público infantil, ¿por qué en ella hay chistes y situaciones pretendidamente cómicas que quedan fuera de la comprensión de los más pequeños?

Tristemente, lo que creo que pasa es que NO se trata de una película infantil. Eso sí, el guión es tan simple, carente de chispa y lleno de moralina de todo a cien, que el resultado final es una flojísima película infantiloide, una afrenta para los más pequeños (que no son tontos). Porque, realmente, los que pueden entender los gags contenidos en la cinta no creo que se rían, pero es que, los que no llegan a entender estas “bromas” debido a su corta edad, tampoco se reirán.

Y no deja de ser una pena, porque las películas de animación antes mencionadas, escritas y dirigidas por Letterman, son bastante interesantes, con guiones elaborados y llenas de situaciones divertidas para todas las edades. Por otra parte, uno de los guionistas de Los viajes de Gulliver es Joe Stillman, uno de los creadores de las dos primeras entregas de Shrek, nada menos. LEER MÁS

“The Fighter” (2010): The Christian Bale’s SHOW

Cuando a un grupo de grandes actores se les une una buena historia y un guión bien estructurado, lo lógico es que el resultado final sea una gran película. Si a esto le añadimos un personaje de los llamados bombón (histriónico, atormentado, autodestructivo o todo ello a la vez), tenemos algo parecido a lo que Christian Bale hace en The Fighter con el personaje del boxeador retirado Dicky Eklund: lo borda y se sale. Porque la actuación de Bale es de Óscar, sin duda, aunque este año lo tenga complicado con el británico Colin Firth, cuya interpretación del rey Jorge VI en El discurso del Rey (Tom Hooper, 2010) ya le ha valido varios reconocimientos internacionales, entre ellos el Globo de Oro, el premio del Sindicato de Actores y el Bafta británico. Pase lo que pase en la gala del proximo 27 de febrero, Bale ya ha dejado para la historia del cine una de esas interpretaciones que se recuerdan durante mucho tiempo y que dan al actor que las realiza un prestigio del que, por otra parte, ya goza desde hace tiempo.

En cuanto al argumento de la película dirigida por David O. Russell (Tres Reyes, Extrañas coincidencias…), basada en un hecho real, explica la historia de dos hermanos, Micky Ward y Dicky Eklund, ambos boxeadores e integrantes de una familia de origen irlandés muy, pero muy, peculiar. LEER MÁS

“Más allá de la vida” (2010): Eastwood es el CINE

Optar por ir a ver esta película, después de todo lo que se ha dicho y escrito de ella, puede calificarse como una actitud de valientes, por varios motivos. En primer lugar, porque los críticos se han encargado de descalificarla y menospreciarla, mostrándola como una obra menor de un director que nos ha regalado mejores momentos en el pasado. En segundo lugar, por la temática de la película en sí: ¿el más allá? ¿parapsicólogos? ¿personas que vuelven de la muerte?…buf, todo esto suena muy duro, incluso para mí, fan absoluto de Eastwood.

Sin embargo, lo que aquí ofrece el director de Sin perdón (1992), Million Dollar Baby (2004), Mystic River (2003) o Gran Torino (2009), es un nuevo ejercicio de sobriedad narrativa alejado de efectismos, morbo gratuito y lágrima fácil.  Y no será porque la historia no es apta para facturar un melodrama de moco tendido y pucheros, pero es que es justo ahí donde se hace visible la mano maestra del director. Y  lo que se dice emocionar, la película emociona. Y llorar, se llora (al menos una lagrimita, incluso los tipos más duros). Pero, para provocar estas sensaciones en el espectador,  no se abusa de los efectos especiales (las conexiones con el más allá son de lo más sobrio), ni de las muestras gratuitas de dolor o desgracia ajena (lo que es de agradecer). Con todo esto, no quiero decir que se renuncie a los efectos digitales, ni mucho menos. Una prueba de ello es la secuencia inicial del sunami, excepcionalmente filmada, montada y editada digitalmente, aunque la tecnología se utiliza aquí en beneficio de la profundidad del relato y de su exquisita y sobria apariencia. LEER MÁS

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